lunes, 8 de octubre de 2012

I'll be Bach

Tras una muy accidentada organización y unos dolores de garganta terribles, ya estoy de nuevo en casa: "Nitra sweet home".

El plan era acoplarse con unos amigos de Bratislava y sus compis en Vienna el viernes por la tarde. Fuimos con los huevos en la garganta porque también queríamos ir a la mañana de paintball organizada por el ESN de Nitra. De mañana nada, terminamos tardísimo (lo pasamos bien, aunque el escenario no era el mejor del mundo, y me acordé del primer tiro que me dieron en el culo durante casi todo el día), y luego nos fuimos a comer a un restaurante de por allí cerca (donde tardaron casi dos horas en traer algunas pizzas, y luego encima querían cobrarnos hasta la mayonesa...). Conclusión: queríamos estar en Vienna a las 7 como tarde, a esa hora ni siquiera nos habíamos duchado en Nitra. Y había que coger un bus de hora y pico hasta Bratislava, otro más a Vienna, las esperas entre ambos, que coincidieran los horarios, etc... Al final nos fuimos de fiesta en Nitra, perdimos la reserva de una noche en un hostal juvenil de Vienna y cogimos un bus a las 7 de la mañana con otros rezagaos que iban a acoplarse al viaje al día siguiente. Es decir, por el paintball y nuestra avaricia, en vez de dos noches, pasamos una allí.

El primer día fue horrible porque no habíamos dormido casi nada. Pero hizo un día espléndido, nos pateamos casi toda la ciudad varias veces entre metros y caminatas. Cuidado con los metros. El bono diario de 24 horas cuesta 6,70 euros, pero no había que ticar en ningún sitio para entrar al metro, es decir, es GRATIS para los pícaros. Nadie compra metro en Vienna. Pero como nosotros éramos nuevos y teníamos miedo de una multa, nos gastamos el dinero para nada. La próxima vez que vayamos, haré como todo ciudadano viennés: entraré y punto.

Y ya que hablamos de dineros, aviso: es una ciudad carísima. Nada más bajar del autobús notaréis que es la ciudad pija europea por excelencia. Nada, absolutamente nada cuesta menos de dos euros. Nosotros flipamos porque a tan solo 50 km, en Bratislava, los precios eran exactamente la mitad en todo. Este fin de semana hemos echado mucho de menos Nitra, el tesoro que tenemos en esa pequeña ciudad, donde todo abre hasta tarde todos los días de la semana, y hay precios honrados en casi todo. Por la noche tuvimos que irnos a un buffet chino de mala muerte con muuuuy mala pinta porque los sábados casi todos los supermercados cierran a las 6... Dios bendiga Nitra y sus dos centros comerciales abiertos incluso los domingos hasta las 21:00.

Y la fiesta es muy cara también. En teoría íbamos a la Oktoberfest, pero nos perdimos, acabamos delante del botellón más grande jamás visto frente a un museo (era una noche especial en que con el ticket de un solo museo, podías entrar en todos los demás de la ciudad gratis... si lo hubiera sabido con antelación, habría preferido eso a la Oktober). Y es que la gente en Vienna se pirra por el arte, como debe ser. Vuelvo a lo de la fiesta cara: 4,10 euros nos querían cobrar por un medio litro de cerveza que en Bratislava te podía costar como muchísimo en la discoteca más cara de la ciudad 1,50.

Este finde tuvimos metro 48 horas, creo que era por la fiesta de la cerveza que no llegamos a encontrar... Así que ningún problema de transporte nocturno en ese sentido (si ya en Bratislava me sablaron por el taxi, no quiero ni imaginármelo en esta ciudad de pijos-sacacuartos).

Ahora vayamos a detalles técnicos. Bus de Nitra  Bratislava: 2,80 y algo más de una hora. Bus de Bratislava a Vienna: 6,70 y más o menos el mismo tiempo de viaje. Total: menos de 20 euros ida + vuelta (todo esto enseñando las maravillosas tarjetas de estudiantes internacionales reconocidas en más de 120 países ISIC).

Y ahora mi opinión: me pareció una ciudad muy gris y algo desalmada. Hay palacios en cada esquina, pero precisamente por eso se me hacía monótona. Es una ciudad que te recuerda con cada ladrillo que ahí han vivido emperadores, y que sus descendientes aburguesados siguen pisando esas calles, y se creen mejores que tú, y todo es caro porque les da la gana, porque a solo 50 km está Eslovaquia, donde podemos salir a comer fuera TODOS los días de la semana.

Pero el segundo día (el lluvioso) se me olvidaron el cansancio, los pijos y los precios: visita guiada por la Ópera de Vienna con un guía (¿canario?) graciosísimo por 3,50 euros (si os dejáis la ISIC en casa, 6,50). Me encantó, y solo por la ópera volveré a Vienna, porque en una de las entradas traseras del teatro te venden desde una hora antes entradas a la ópera de pie por 4 o 5 euros, cuando los billetes normales con asiento cuestan entre 100 y 168 euros.

Sí, voy a volver. Y más de una vez.

martes, 2 de octubre de 2012

Gargamel is coming

Después de ir por tercera vez a la Facultad de Ciencias Sociales de la UKF de Nitra (que está a un buen paseo de nuestra facultad siguiendo el río...), por fin tenemos "algo". Las tarjetas ISIC están activadas después de una gran odisea. Visitar a coordinadores, capos informáticos armenios del SD, administradores del departamento de psicología y hasta buddies. Por fin puedo entrar en mi residencia sin tener de llamar a nadie de recepción, ni tocar al timbre a las 4 de la madrugada al salir del Devil's Pub. Y acabo de meter dinero en la tarjeta para comer en la cafetería de la residencia, así que solo tendré que cocinar "guarrerías de estudiante" por las noches.

Uno de los puntos fuertes de nuestra residencia, la SD Nitra de la UKF es que, además de la cercanía (está enfrente de uno de los puentes principales de la ciudad, a 5 minutos del centro y 3 de la calle de los pubs) tiene cafetería propia (mañana testearé la comida). Lo que al principio me parecía una debilidad ahora me parece una gran fortaleza: cuando llevaba unas semanas aquí, envidiaba a los erasmus de la residencia de la Polnohospodarska Univerzitá, porque aunque pequeña y alejada de todo, era solo para erasmus, y había una impresionante piña intramuros. Nosotros compartimos nuestras 8 plantas de residencia con eslovacos, serbias, rumanos y demás fauna no-erasmus. Antes daba miedo, uno se sentía solo si solo conocía a unos españoles en el tercer piso (estamos en el séptimo). Ya llevamos varias noches jugando a las cartas en la cocina del séptimo piso entre portugueses de la puerta de al lado, el búlgaro de enfrente, la polaca de nosesabedónde, nuestras queridas mallorquinas del tercero... y con los eslovacos borrachos de varias plantas. Cuidado que aquí, hasta un domingo o un lunes aparece gente de mil nacionalidades que sin ser erasmus sabe algo de inglés, y entre enseñarles palabrotas en español y aprenderte tú las suyas, se hace piña. Y es que se me había olvidado que Europa no son solamente Francia, Inglaterra, Alemania, Noruega. Sin tener una legión de erasmus, Nitra es ante todo una ciudad universitaria, que multiplica su población al empezar el curso, y posee una variedad étnica impresionante. Y es que entre la gente joven, aparte de tener todos un nivel decente de inglés como mínimo, es muy fácil encontrar alguna eslovaca, serbia o húngara que esté estudiando español. Y te suplican que les hables en español, y yo les suelto varias frases con mi eslovaco básico, y se ríen, y se sorprenden, y me felicitan y echamos otros na zdraví entre risas, cartas y vino.

Me lo estoy pasando muy bien.

Y ahora volvemos a lo de la facultad. Esta mañana por fin conocimos a nuestra tutora (o "segunda buddy"). La primera nos acompañó ayer a la policía a sacarnos el permiso de residencia y esta (con un español perfectísimo) nos arregló los horarios y las tutorías con los profesores, las cuales serán probablemente entre esta semana y la siguiente, así que nuestra rutina ya irá tomando forma. No, no voy a tener clases normales porque la mayoría de asignaturas son en eslovaco. Unas pocas horas de tutorías semanales, trabajos, apuntarme a optativas que no me convalidarán en España pero que son en inglés y además muy útiles, ir al gimnasio del centro comercial, estudiar eslovaco por mi cuenta, planear una escapada a la oktoberfest de Viena, castillos, puenting en Bratislava (es solo un proyecto), aprender el nombre del futbolín en todos los idiomas europeos, saludos en ruso, paintball, partidos inter-residenciales, asomarme a la ventana de la cocina y gritar a las cocinas de los pisos aledaños "come here!" y que aparezcan eslovaco-serbios-indefinidos con sillas y vino, que las niñas se me queden mirando los pelos cuando voy por la calle, que me llamen Chiste, bailar, que las checas aprendan a decir orgullosas "tiengo vinte anos", que sigan sin saber pronunciar bien mi nombre, conocer el mundo, conocerme a mí, que me conozcan, "I like your language, is like a song", "čo robíte tu?", "and now... what?", "what fucking are you doing here?", CAME ON!

Me lo estoy pasando muy bien.

Mi hogar desde el monte Zobor

P.D.: No, ha habido un fallo generalizado este finde y NADIE tiene internet en las habitaciones estos días. La gente a la que conocemos por las noches en las cocinas, está aquí ahora con sus portátiles y nos saludamos sonriendo, y el mundo sigue girando, y seguimos sonriendo.