Uno de los puntos fuertes de nuestra residencia, la SD Nitra de la UKF es que, además de la cercanía (está enfrente de uno de los puentes principales de la ciudad, a 5 minutos del centro y 3 de la calle de los pubs) tiene cafetería propia (mañana testearé la comida). Lo que al principio me parecía una debilidad ahora me parece una gran fortaleza: cuando llevaba unas semanas aquí, envidiaba a los erasmus de la residencia de la Polnohospodarska Univerzitá, porque aunque pequeña y alejada de todo, era solo para erasmus, y había una impresionante piña intramuros. Nosotros compartimos nuestras 8 plantas de residencia con eslovacos, serbias, rumanos y demás fauna no-erasmus. Antes daba miedo, uno se sentía solo si solo conocía a unos españoles en el tercer piso (estamos en el séptimo). Ya llevamos varias noches jugando a las cartas en la cocina del séptimo piso entre portugueses de la puerta de al lado, el búlgaro de enfrente, la polaca de nosesabedónde, nuestras queridas mallorquinas del tercero... y con los eslovacos borrachos de varias plantas. Cuidado que aquí, hasta un domingo o un lunes aparece gente de mil nacionalidades que sin ser erasmus sabe algo de inglés, y entre enseñarles palabrotas en español y aprenderte tú las suyas, se hace piña. Y es que se me había olvidado que Europa no son solamente Francia, Inglaterra, Alemania, Noruega. Sin tener una legión de erasmus, Nitra es ante todo una ciudad universitaria, que multiplica su población al empezar el curso, y posee una variedad étnica impresionante. Y es que entre la gente joven, aparte de tener todos un nivel decente de inglés como mínimo, es muy fácil encontrar alguna eslovaca, serbia o húngara que esté estudiando español. Y te suplican que les hables en español, y yo les suelto varias frases con mi eslovaco básico, y se ríen, y se sorprenden, y me felicitan y echamos otros na zdraví entre risas, cartas y vino.
Me lo estoy pasando muy bien.
Y ahora volvemos a lo de la facultad. Esta mañana por fin conocimos a nuestra tutora (o "segunda buddy"). La primera nos acompañó ayer a la policía a sacarnos el permiso de residencia y esta (con un español perfectísimo) nos arregló los horarios y las tutorías con los profesores, las cuales serán probablemente entre esta semana y la siguiente, así que nuestra rutina ya irá tomando forma. No, no voy a tener clases normales porque la mayoría de asignaturas son en eslovaco. Unas pocas horas de tutorías semanales, trabajos, apuntarme a optativas que no me convalidarán en España pero que son en inglés y además muy útiles, ir al gimnasio del centro comercial, estudiar eslovaco por mi cuenta, planear una escapada a la oktoberfest de Viena, castillos, puenting en Bratislava (es solo un proyecto), aprender el nombre del futbolín en todos los idiomas europeos, saludos en ruso, paintball, partidos inter-residenciales, asomarme a la ventana de la cocina y gritar a las cocinas de los pisos aledaños "come here!" y que aparezcan eslovaco-serbios-indefinidos con sillas y vino, que las niñas se me queden mirando los pelos cuando voy por la calle, que me llamen Chiste, bailar, que las checas aprendan a decir orgullosas "tiengo vinte anos", que sigan sin saber pronunciar bien mi nombre, conocer el mundo, conocerme a mí, que me conozcan, "I like your language, is like a song", "čo robíte tu?", "and now... what?", "what fucking are you doing here?", CAME ON!
Me lo estoy pasando muy bien.
Mi hogar desde el monte Zobor