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viernes, 31 de agosto de 2012

Al mal tiempo, un paseo en bus

El día de ayer fue perfecto, todo soleado y dispuesto para "sudar" la ciudad. Hoy ya no. Horrible día gris nublado y con lluvias a ratos. Solo salí unas 4 horitas a explorar la red de buses locales y el sistema de los minutos. Y de paso me compré un cepillo y pasta de dientes (sí, me los olvidé en España...) en el Billa, donde por tener, tendrán hasta dignidad a un euro. 

Bueno, al tema. En España el sistema de autobuses locales suele funcionar de la siguiente manera: compras un billete, subes y bajas de un autobús. Punto. Por poder, y siempre que el conductor no te llevara la contraria, te podrías quedar a dormir el día entero en el autobús dando vueltas y vueltas infinitas alrededor de la ciudad. Aquí no, pues los tipos de billetes vienen dados por el tiempo de trayecto. Por ejemplo, el billete más básico cubre 15 minutos de viaje, que empiezan a contar en el momento en que tickas en la máquina de dentro del autobús (la hora de tickeo queda impresa en el billete, y en el bus te muestran la hora exacta en todo momento). Si el tiempo que tarda el autobús en llegar desde un punto A a un punto B, por ejemplo, 10 minutos, viaja sin miedo, el billete te cubre. Si es un trayecto de más de 15 minutos y te pila un revisor, creo que la multa pueden ser de 50 euros para arriba. Para evitar esto, compras un billete de más de 15 minutos, creo haber visto de 60 o 90, o hasta bonos de varios días. Si te bajas de un bus en5  minutos porque tienes que enlazar con otro, como haré yo mañana para llegar a Autobusová Stanica, puedes utilizar el mismo billete para el siguiente autobús, siempre y cuando entre los dos trayectos no excedas el tiempo de tu billete. El segundo bus que tengo que coger mañana, hoy lo estuve esperando 20 minutos. Así que he comprado dos billetes básicos de 15 minutos por 0,70 cada uno (0,35 con carné de estudiante, el cual intentaré gestionar ya en Nitra) en una de las numerosísimas máquinas expendedoras de billetes que hay en casi todas las paradas (CASI todas) y santas pascuas.

Como hoy fue eso, un día lluvioso, y durante mi inmenso pateo de ayer me dio tiempo a ver el 85% de construcciones turísticas del Staré Mesto o casco viejo, pues un par de vueltas tontas y al hotel a siestear-ver pelis. Museos y demás curiosidades que por supuesto habré pasado por alto, ya tendré tiempo en la visita guiada que en teoría nos darán durante el EILC.

Y como soy un chico la mar de simpático y previsor, pues ya tengo mis billetes de bus locales para mañana y el del bus que me dejará en Nitra a media mañana. Pero cuál fue mi sorpresa al encender el portátil al llegar al hotel pocas horas, cuando me encontré con un mail del requetemajísimo presidente de los requetemajísimos ESNeros de mi universidad en Nitra, preguntando por nuestras horas de llegada para recogernos en el aeropuerto y acompañarnos en un bus directo de nuevo a Nitra. Aunque rechacé educadamente sus proposiciones por tenerlo ya todo planificado, no puedo evitar sentirme súperseguro y arropado sabiendo que unas personas que ni me conocen y ni cobran por lo que hacen se están preocupando porque llegue sano y salvo, y hasta se ofrecen a recogerme de una ciudad a otra. Estos detalles me llegan al alma y me hacen tener muy buenos presagios, y más en la situación de pánico interno en que nos encontramos la mayoría antes de coger dos vuelos para llegar a un lugar desconocido a casi 2000 km de la cocina de nuestra casa (con progenitores culinariamente habilidosos incluidos).

Ya no llueve, la noche cae sobre el Hrad. Nitra, i will see you tomorrow =)

jueves, 30 de agosto de 2012

ONE EUROpean city

Primer día en la capital eslovaka.

Como decía, mi hotel estaba un poquitín hacia las afueras... pero a 200 metros o así, tenía una parada de bus. Pero como me levanté aventurero, y según el google maps, el centro solo estaba a 2 kilómetros, pues... E hice bien, porque mi zona, Petrzalba, es bastante pintoresca, llena de parques y carriles bici. Sin embargo, aquí si qué ves edificios descascarillados (se nota el pasado comunista). En apenas 20 minutillos, solo siguiente un camino de baldosas rojas paralelo a un carril bici, llegué hasta el famoso puente bratislavo, y disfruté de unas preciosas vistas del Danubio.

Lo primero que hice subir al castillo, o Hrad, que domina varios kilómetros a la redonda desde una colina. Al llegar arriba, terminas siguiendo unas señales que prometen llevarte hasta un WC, y en efecto, eso es lo que te espera al final, pero hay dos señoras muy majas en un mostrador que te cobran 80 céntimos por mear... pero de la sed que tenía, me tragué el grifo ¬¬

Luego ya van unas preciosas fotos para el facebook, pero vamos a lo que más me ha llamado la atención de mi primera incursión en tierras eslovacas... En un kiosko cualquiera, una botella de 0,5l de Coca Cola me costó 1 euro. Genial. Al rato termino entrando en su equivalente al Mercadona, el Billa, donde ya veo, al mismo euro de antes, un litro entero de Coca Cola. Ni pepsi si chorradas, coca cola de verdad. Las pizzas por ejemplo, sí que están igual o más caras que aquí, pero cosas más básicas como el pan o los yogures no llegan nunca al euro. Y ya las cervezas se llevan la palma, aquí no venden tercios o quintos, aquí lo mínimo son latas y botellas de medio litro, que según la marca, van de 50 céntimos a un euro con poco. Y ya vi alguna botella de 2 l que no llegaba a 1,50. ¡Ah sí! La coca cola. Terminé encontrando botellas de 2 litros de coca cola normal a 0,99 (y no pude evitar cogerla para llevármela al hotel :D :D :D).

Y comer un menú en un restaurante céntrico y con comida típica eslovaca no cuesta más de 4 euros. Puede que 5. Entré en uno, pregunté si tenían carta en inglés, la mujer me señaló la carta y se fue. Llevo un diccionario en la bandolera, pero tampoco era plan de ir traduciéndolo todo. Así que usé el baño, huí y me pedí un trozo de pizza bastante grande y delicioso por... redobles de tambor... ¡1 euro!

No, al final no me atreví a entrar yo solo a ningún restaurante de comida eslovaca. Creo que no lo haré hasta que tenga un eslovaco al lado, o por lo menos un grupo con el que echar unas risas con el experimento. Mañana, si veo un restaurante con traducción en inglés bajo el nombre del plato (que los hay), me lanzo.

Y si esto es así en la capital del país... ¿cómo será en Nitra? (Insertar Baile de Mauricio Colmenero)

¡AH! ¡¿Qué es eso?! ¡¿Publicidad eslovaca en mi navegador?!

miércoles, 29 de agosto de 2012

To Bratislava, please

Bueno, termina un día agotador después de dos aviones, pero eso sí, con unas vistas inolvidables de las montañas europeas. Ah sí, y que me han sablado la vida por un bocadillo focaccio (por lo menos estaba bueno) y que Paulo Coelho es uno de nuestros escritores más internacionales (viajeras leyendo "The alchemist" everywhere). Por lo demás, el viaje muy cómodo, no sé porqué la gente le tiene tanta tirria a RyanAir, a mí mientras no me pierdan las maletas (ni me pesen ni midan el mochilón de montaña de la espalda que he colado como equipaje de mano en dos vuelos seguidos) ni me pierdan a mí en medio del mar, me tienen muy contento.

Bratislava preciosa desde el aire y en nocturnidad, el castillo era lo primero que se veía, iluminado hasta los topes. Eso sí, el dharma ha hecho de las suyas. Lo que me ahorré por un lado al reservar pronro en un hotel súper barato de 3 estrellas, me lo han quitado con un taxi de 23 euros. Claro, es que el "Letisko" está a tres países de la ciudad, y si mi hotel está en la otra punta, apaga y vámonos... Los 23 euros porque paso de coger 3 autobuses por la noche en la capital de un país extraño con 30 kilos de equipaje frenándome las piernas. Para aventuras, aún me queda. Y por lo menos el taxista fue majísimo, sabía algo de inglés y me dio conversación, y de paso me dio un par de mapas de Bratislava (it's free!). Y otro detallito bastante importante: en teoría deberíais coger solo los taxis que lleven una pegatina de la empresa en la puerta, pues los taxistas independientes suelen ser más caros.

Luego ya la lié con la recepcionista (los elfos viven) y el horario del restaurante para el desayuno, pero esa ya es otra historia.

Y ahora, a disfrutar un ratillo del wifi gratis del hotel como si estuviera en mi casa, a dormir, y mañana a hacer mía Bratislava (con un euro y 10 minutos de autobus ya estaré en el "Staré Mesto").

Mis nervios aguantan bien =)