Nitra es una ciudad arbolada. Literalmente, es como si hubieran cogido un bosque chulo con un buen río en medio y hubieran plantado casas y supermercados por aquí y por allá. Es, simple y asombrosamente, la ciudad más verde que he tenido el placer de visitar en mi joven vida.
Pasear por esta pequeña gran ciudad es una delicia en los abundantes días soleados de final de verano, perderse entre sus infinitos parques, admirar el monte Zobor desde cualquier ángulo y punto de la ciudad. Todo verde, mires donde mires. Y los grillos silbándote en cualquier calle a cualquier hora del día. Es una ciudad viva. Y aquí todavía tienen estrellas.
Cerca del centro y alrededor del río abundan las típicas callejuelas residenciales con más césped que asfalto. Parece un idílico pueblo
Cambiando de tema, acabo de volver de una excursión de dos días por los altos Tatras, organizada por los responsables del EILC al que estoy apuntado. Nuestras profesoras de eslovaco y algunos profesores más de la universidad que se quisieron apuntar para darnos charlas de geología y botánica mientras visitábamos parajes naturales. Aprender un idioma, al menos en mi caso, es muy motivador por sí mismo,pero siempre se agradece que te saquen de la rutina y te lleven al centro de Eslovaquia a respirar un poco de aire fresco (que tampoco les falta en las ciudades). Visitamos un cañón, unas cascadas, un pueblo-museo y una famosa iglesia de madera. España es un horrible yermo dejado de la mano de Dios al lado de estas tierras. Brutal la diferencia. Muy recomendable salir de las ciudades y ver un poco de verde si pasáis por algún país eslavo. Y las profesoras se enrollan muchísimo ;)
Podríamos destacar como detalles insólitos de la excursión a la montaña que se acoplaron unos cuantos profesores más de la universidad: y eran más fiesteros que nosotros. Lo digo porque el geólogo se puso a repartir chupitos de 55º en el minibus a las 9 de la mañana y el botánico se pegaba unos bailes es la minidisco que nos montaron por la noche en el hotel que más quisiera yo tener esas caderas a su edad. Queríamos un par de días sanos fuera de la ciudad, disfrutando de la cultura rural y las vistas, pero los catedráticos no nos dejaron :D
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