viernes, 7 de septiembre de 2012

Na zdraví, Corgoñ

Gracias a los consejos de un compañero austríaco he sido capaz de conectarme a la red internacional eduroam desde la recepción de mi residencia. El siguiente paso será tener internet en mi propia habitación cuando me den la tarjeta de estudiante. Pero como dicen por ahí, it's something. Comencemos.

Llegué a Nitra.

Un taxi de dos euros me llevó desde la Autobusová Stanica hasta la residencia de estudiantes por dos euros. El tipo de recepción no tenía ni pajolera idea de inglés, así que el registro en el students dormitory fue una prueba más. Estas cosas, cuando ya han pasado, se recuerdan con cariño. Séptimo piso (madre mía el día que se estropee el ascensor y vaya con bolsas de la compra...), pasillos algo deprimentes y paredes sin mucho color. Habitación para tres, el otro español de mi facultad y un irlandés bastante majo (y siento vergüenza por mi inglés, lo cual será un aliciente to further improving).

Vistas privilegiadas del Nitriansky Hrad desde la salida de la residencia, al lado de uno de los puentes que conectan con el centro, 2 centros comerciales en los alrededores a menos 5-10 minutos cada uno, lo mismo para las facultades. En una ciudad tan pequeña, el centro está cerca desde casi todas partes.

Impresiones sobre la ciudad: pequeña, sí, y los primeros dos días totalmente desierta porque la gente aún está volviendo de las vacaciones, pero muy pintoresca, preciosa, todo casitas y aceras con hierba. Es la ciudad más verde que he visto en mi vida. Bratislava tenía también muchos parques, pero esta tiene un encanto mucho menos gris, más íntimo, más natural, menos historia bélica en cada esquina. Es una ciudad muy serena. Sencilla. Perfecta para paseos perezosos en tardes cálidas como las de estos días, un bonito río que la cruza, un castillo-monasterio que lo domina todo, el bastante digno monte Zobor observádonos cuán gigante, y... me gusta. Y ya hemos encontrado un bar céntrico con futbolín gratis y medios litros de cerveza a un euro abierto todos los días de la semana. No necesito mucho más.

Me gusta Nitra.

Respecto al EILC que comenzamos el día después de llegar aquí.... 6 profesoras eslovacas, 4 de ellas hablan un buen inglés, una que parece una loca nos habla en eslovaco y francés pero aún así sigo sin entender cómo estoy aprendiendo algo en su hora. La última habla un español perfecto y un inglés solo un poco peor que el mío. Otra de las que sí saben inglés también habla un poco de español. Los 4 españoles nos quedamos con la boca abierta al saludarlas. Cuando una no se aclara para explicar algo en inglés, nosotros le hacemos de traductores, y las clases se pasan con bastante cachondeo latino. Aparte de eso, el español está en alza. Más de un bar o discoteca tiene un nombre español, y algunos camareros saben algo. Hay muchos colegios que lo enseñan. Así que es una tremendísima suerte. Ya veremos cómo nos desenvolvemos cuando empiece el "verdadero" erasmus.

Y en el EILC de lujo. Las profesoras nos explican dudas y anécdotas en nuestro idioma y encima casi todos los días nos vamos todos los del curso a tomarnos unas pivo muuuy baratas en cualquier sitio. Cuatro españoles, dos franceses, un alemán, un austríaco, dos turcos, una portuguesa y una eslovena. Mi inglés es penosísimo, pero sigo consiguiendo hacer reír a la gente y mejoro un poco día a día. Además, el tener españoles para preguntar dudas lingüísticas da bastante confianza y tampoco abuso mucho.

Todo va bien. El erasmus marcha =)

Lo malo es que se van todos a hacer el erasmus a Bratislava (adónde hemos vuelto a ir de excursión turística hoy con las profesoras haciéndonos de guías) y los verdaderos erasmus de Nitra empezarán a llegar a partir de mediados de mes, es decir, en una semana o dos.

Pero cuando lleguen me conoceré esta mini ciudad como la palma de mi mano, tendré un eslovaco básico para desenvolverme, y encima ya habré repasado inglés. Hoy en Bratislava ya hice de guía (por cierto, por fin probé el bryndzové halusky en el 1. Slovak Pub: riquísimo y amable con el bolsillo) y me da que también lo seré de los nuevos cuando empiece el curso. Se podrían llamar a estas 3 semanas de curso intensivo de eslovaco pre-erasmus.

Por ahora sé saludar, pedir cosas que sepa pronunciar en una tienda, unos pocos verbos muy básicos, algunos adjetivos y sustantivos bastante comunes (por fin sé lo que como cuando voy a la cafeteria) y, en teoría, contar hasta varios millones. Y esta palabra mola: zmrzlina (ice-cream). Ocho letras y solo dos de ellas vocales. Ya sé pronunciarla :D Cuando termine el EILC haré una descripción más detallada y global de las clases y todo.

Va, y termino esta entrada con alguna conclusión sobre los primeros días de erasmus: es realmente mágico intentar explicar en inglés lo que son las fallas, que te rían las gracias que intentas hacer con tu inglés de indio, jugar a la versión eslovena del Uno y sentir que todos los días aprendes un poco más sobre el mundo, derribas muros y empiezas a sentirte como en casa a más de 1800 km de la capital de tu país.

Será verdad que para todos brilla el mismo sol.

1 comentario:

  1. Me encanta que escribas sobre tu erasmus, espero q no lo dejes olvidado! quiero seguir leyendo q tal te va x allí!
    Un abrazo enorme!!

    Rebe.

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Dí "amigo" y entra